“Quiero sanar”…

Escrito el 8 de abril del 2022, por Leyder Briceño.

Es esta la frase con la que inició el 2do Encuentro de Sexo Oral para Matronas Ingobernables, y que se posó en las cuerdas vocales de las nueve mamás que asistieron al espacio, es la intención y lo que les motivó a estar allí, un deseo de sanar el cuerpo, la mente y el espíritu. Algunas movilizadas por el recuerdo de las experiencias vividas en anteriores encuentros, y otras por las ideas construidas en sus mentes sobre los talleres de matronas, a partir de las historias que sus compañeras les habían contado con brillo en sus ojos y paz en el corazón.

En ese sentido, para este encuentro llegaron a la casa Colibrí nuevas mujeres invitadas por sus compañeras mas cercanas, que en voces de ellas dicen haberles invitado motivadas por un impulso sororo de ayudar a sus compañeras quienes necesitan, así como ellas de un espacio de cuidado, pero sobre todo de reflexión en torno al autocuidado, puesto que han identificado que su quehacer de madres les ha relegado a las labores excesivas de este hacia otrxs. 

Desmontando el estigma de la “Mala madre”

Las matronas, mencionaban que al ser vistas como un sujeto dado solo para el cuidado se les es juzgadas y presionadas constantemente en su papel de madres, desde un señalamiento que les lleva a sentirse mal consigo mismas, como “malas madres” si no cumplen con la practica desproporcional del cuidado y por ende como malas personas, porque están incumpliendo con la responsabilidad social de su labor “natural”.

Es entonces aquí, donde sale la importancia de la asistencia de mujeres que han formado parte de actividades pasadas y nuevas participantes ya que, en medio de las conversaciones, estas mujeres como se diría coloquialmente un poco más empoderadas, les explicaban desde sus experiencias la relevancia de no solo verse como sujetas para el cuidado, sino también como sujetas de cuidado, personas que merecen ser consentidas y deseadas.

Desde sus propias experiencias las veteranas en matronas ingobernables, en medio de la conversa enseñaban a las otras la necesidad de identificar las violencias que viven como mujeres y madres, desde el dialogo se compartieron las formas y estrategias que han utilizado para tomar decisiones referentes a las situaciones denigrantes que han tenido que soportar. 

Palabra semilla y cocina medicina

Con la conversa alrededor de las velas y con el olor del incienso en el aire, las matronas compartieron sus saberes y reflexiones sobre situaciones de violencia entre parejas del mismo sexo y parejas heterosexuales. Cada una escuchando a la otra atentamente se doto de nuevas formas para atender a esas situaciones que atentan contra su dignidad como mujeres. 

En la convergencia de saberes, también hubo espacio para la convergencia de sabores, esto de la mano de Ama Cocina Medicina, quien desde sus conocimientos impartió para las mamás un taller de cocina vegana, resaltando la importancia de cuestionar el consumo de carne y productos de origen animal. Sumado a ello, la necesidad de ser conscientes de los ingredientes al momento de cocinar, ya que somos lo que comemos y la comida, igual que la palabra, también puede sanarnos y transformarnos.

El taller además de los conocimientos alrededor de la cocina vegana y la importancia de saber que consumimos, posibilitó el encuentro y el cuidado entre ellas. Por grupos trabajaron en la elaboración del almuerzo de ese día, desde las risas, las anécdotas y los saberes materializados en frases como: “yo al arroz primero le pongo a guisar la cebolla” “yo los aborrajados los hago con otra masa y en la paila” “hagamos mejor el jugo de esta manera que yo sé” se fortalecieron los lazos de amistad y conspire. A partir de la práctica de la cocina como cuidado, se fortaleció la parcería entre matronas, que al final lograron darse de manera colectiva un delicioso almuerzo elaborado desde el amor y la colectividad femenina.

En concordancia con lo hablado acerca de la comida como medicina, se realizó un espacio de huerteo, en donde las madres se dirigieron a la zona de la huerta de casa Colibrí y allí se familiarizaron con la labor del cultivo de los alimentos y lo que esto implica, con el fin de concientizar sobre la importancia de la soberanía alimentaria. Cada una de las matronas se encargo de plantar una semilla que deberá cuidar cada vez que tenga la posibilidad de asistir a Colibrí y que se llevará a su casa posteriormente, como símbolo del uso compartido de las semillas y del plantar como estrategia se sociabilización y comunicación para generar redes. 

Tiempo para sanar

Al finalizar el encuentro, las matronas se van del espacio con un serie de aprendizajes construidos en los momentos de trabajo, pero sobre todo en los momentos de dispersión en la piscina, en la sala y la fogata en donde conversaban más íntimamente con sus compañeras sobre lo aprendido en las actividades o se contaban sus anécdotas de vida para que las otras desde sus experiencias, les dieran consejos de como volver a Bogotá a hacerle frente a aquello que les aqueja física, mental o económicamente.

Este grupo de matronas nos manifestó que se iban del espacio mas relajadas, livianas, con la felicidad de haber asistido a un lugar en donde tuvieron la posibilidad de ser, en donde entendieron que son seres únicos y completos, y al serlo necesitan darse cuidado, el cual parte de conocer cuáles son los límites de cada una en las diferentes relaciones que establecen.

Que esos límites también deben materializarse en el rol de madres, que no son maquinas cuidadoras que están disponibles las 24 horas, que su identidad sobre todo no solo es la de madre y que su vida no puede simplemente girar alrededor de sus hijxs, que a partir de esos limites se deben destinar unas prioridades y unos tiempos de cuidado para si mismas. 

Muchas se fueron con una parte de su espíritu sano y revitalizado, esto para unas gracias a las conversas y para otras gracias a las plantas de poder que les permitieron sanar a nivel físico, emocional y espiritual. Para algunas estas plantas lograron hacer lo que en años la medicina moderna no había podido darles, paz, tranquilidad y sanación. Hizo desaparecer las molestias físicas y neuronales de una de estas mujeres, la cual dijo irse muy agradecida con el poder medicinal de estas plantas.

Por otro lado, pasa por cada una de las intervenciones de las mujeres la palabra redes o sinónimos de ella, puesto que sintieron que fue un espacio en donde lograron construir alianzas con otras mujeres, en donde cuestionaron esta idea de que el amor solo se da entre las familias dadas por sangre o entre las parejas erótico-afectivas, se fueron con una nueva idea sobre el amor, que el amor también esta presente en las relaciones entre amigas que se cuidan unas a otras, que las redes de apoyo como la familia o el novix, no son las únicas, que las amigas también pueden serlo y por ende que son relaciones igual de importantes que hay que cuidar y cultivar.

Ahora tengo amigas

Para finalizar lo haremos de la misma manera en la que se inició el escrito, con una frase parafraseada, la cual materializa perfectamente los frutos del encuentro, “ahora tengo amigas”  frase que una de las mujeres de manera muy sentida compartió al grupo, diciendo que se iba del espacio con amigas, algo que nunca había tenido, porque siempre se le enseño que la otra era la enemiga, pero que el espacio le permitió darse cuenta que no era así “con la otra puedo llorar, puedo reír, a la otra le puedo contar lo que me pasa como mujer y me va a entender, la otra es mi amiga, mi confidente, mi hermana, la otra… es aliada no enemiga”

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