Conectades a nuestras historias: Desobedece y resiste

Escrito el 8 de noviembre del 2020, por Al Borde.

El 23 de octubre nos reunimos personas de Guatemala, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Chile, Colombia y Argentina, para compartir como desde la creatividad ARtivista y las prácticas postporno, gente muy valiente le ha plantado cara a la discriminación, empezado procesos de sanación y autocuidado, ha multiplicado rebeldías, reivindicado su existencia, dignidad y goce, además de crear y re crear el mundo que habitan.

En esta ocasión contamos con la participación especial de LoMaasBello, Artista Rapper colombiana, trans no binarie, racializada y migrante, militante de la colectiva Afro Marica “Posa Suto” y La Chakala, gestorx contracultural, artivista y productorx, quien por medio de la práctica de la performance, el posporno y la desobediencia, denuncia y re existe.

A lo largo del artículo tenemos dos regalos para quienes nos leen, cuatro fotos eróticas realizadas por Jean, Esthefanía y Willmer, quienes muy generosamente compartieron sus experiencias liberadoras el día del conversatorio y decidieron mostrar a más personas su trabajo. Además de un gif del fiestón que nos dimos gracias al canto de LoMáasbello y la creatividad suscitada por La Chakala. Esperamos los disfruten!

Historias con voz propia 

Iniciamos hablando de la apuesta que desde Mujeres Al Borde hemos hecho por el cine comunitario, contar nuestras historias en nuestros propios términos, hacer nuestras películas y proyectarlas ante los ojos del mundo, abre huecos en narrativas hegemónicas que han intentado despojarnos del poder de nombrarnos, imaginarnos y representarnos a nosotres mismes. El cine comunitario nos sana y nos recuerda que no estamos solxs.  Este encuentro está inspirado en varias de las producciones Al Borde que ponen el acento en las desobediencias personales y colectivas:  Lxs valientes de Sonsón, Instrucciones para perder la vergüenza, Cromasomos y Loka, Loka, Loka

Fotografía de Esthefanía Preciado Ordoñez, modelo Ele Vergara

El arte y el erotismo como motor de sanación

La Chakala quien incursionó hace más de 6 años en la práctica del posporno, contó cómo este camino la encontró a ella (muy al margen de un pensamiento académico), y le ha permitido desde entonces gestar procesos de sanación, además de cuestionar activamente la representación de cuerpos, gustos y prácticas hegemónicas, poniendo en manifiesto la lucha por los derechos de la comunidad marika y las cuerpas diversas. Es así como por medio de su ser en acción, confronta, denuncia, se autogestiona, pero más importante aún: re existe.

Agrega que gracias a la práctica del posporno ha descubierto que “esta cuerpa no da asco, este cuerpo no es sucio. Esta cuerpa con sus abyecciones está habitada por emociones que se vuelven eróticas y placer… Sé que he sanado conmigo pero no sé si he sanado de la herida colonial ni de la marca patriarcal, y siento que si sanara dejaría de hacer esto, porque para mi este es el motor que me lleva a hacer estas guarrerias cada día, más que nada es mi acto de desobediencia. Desobediencia a la tristeza, al miedo, al sistema y una desobediencia también a las imposiciones de género que deben cumplir las cuerpas que nacen con vagina”.

Continuando el diálogo en torno a las representaciones de lo erótico y lo bello impuestas sobre los cuerpos, Willmer comenta sobre cómo estas afectaron la relación consigo mismo, cuando a los 40 años empezó a experimentarse menos deseable, y a los 50 daba por hecho que era así, por los cambios que había atravesado su cuerpo. No obstante se ha encontrado con personas que le consideran sensual y que encuentran sexys los cuerpos mayores, esto le ha ayudado a re-descubrirse deseable, y a plantearse el erotismo y el placer como territorios que no están limitados por la edad.  En sus palabras nos dice “hay que gozar el momento en el que estás y si va a haber alguien que goza contigo ¡adelante!” 

Obra titulada “Alma Dinámica” de la exposición “PIEL”, realizada por Willmer Marcelo Galarza Mendoza

Frente al deseo, Edith nos trae una reflexión en torno a qué cuerpos deseamos y qué cuerpos no y nos pregunta ¿cómo podemos gustar de aquello que siempre ha sido representado como lo indeseado o lo que no existe? El sistema que habitamos ha planificado al detalle qué corporalidades son deseables y cuáles no. Generalmente nuestras cuerpas son catalogadas como indeseables o se encuentran en el lugar de lo que puede ser deseable como fetiche o perversión, esto dificulta a su vez, acceder al cuidado, la protección y el cariño, estas nociones caen principalmente sobre las corporalidades gordas, trans, adultas mayores, negras, indígenas, con discapacidad o diversidad funcional, entre otras. Es aquí que se hace político cambiar y multiplicar las narrativas de lo que merece ser amado, cuidado y deseado, desde el arte y las prácticas postpornográficas. 

El arte como motor de cambio

LoMaasBello, nos cuenta que al crecer en Buenaventura, Colombia, escuchaba constantemente géneros urbanos, como el hip hop, rap y trap, si bien estos le gustaban y los cantaba, improvisando en reuniones con amistades y familia, también le generaban incomodidad pues solía oír palabras como pussy y faggot, empleadas de manera peyorativa. 

“Que algo me guste tanto pero que a la vez sea tan contrario a mi existencia me hace pensar en algún momento ¿porque no hacer esa contracultura de maricas que también podemos hacer hip hop, rimar, hacer líneas y hacer música? yo creo que el hip hop ha llegado a mi desde un lugar de resistencia marica, de resistencia desde la negritud…”

Tiempo después, alentadx por las mismas personas que le escuchaban cantar desde muy pequeñx, decidió incursionar de lleno en la música, construyendo una propuesta musical, en la que hace del Trap y otros ritmos urbanos un lugar de activismo desde la disidencia del género, la sexualidad y la identidad étnico racial. Su mera existencia al interior de esta escena musical es un gran acto de resistencia y resiliencia, incluso al ser una persona negra, debido a que estos géneros en Colombia están dominados principalmente por personas blanco-mestizas que se apropian de una estética negra o del discurso de las personas latinas que viven en el norte global, sin caer en cuenta que ostentan el privilegio de la blanquitud en sus países de origen: “aquí nadie le dice a la gente latina Go back to Colombia o Go back to Mexico”.

Por ello, en los momentos donde ha realizado colaboraciones con personas que no habitan el ser negra, marica o cualquier otra de las identidades que se intersecionan en su corporalidad, ha sido necesario gestar el diálogo y el debate. Si bien, esto le exige bastante energía, se encuentra convencida, que vale la pena hacerlo. Por otro lado, una cuerpa como la suya, en Bogotá, la capital, también entra a cuestionar las ideas que tienen las personas sobre el pacifico Colombiano, su existencia controvierte estereotipos, generando diálogos y transformando ideas preconcebidas. Al mismo tiempo su migración a esta ciudad, le ha permitido identificar violencias naturalizadas y resignificar elementos culturales de su territorio de origen.

Laura Daniela, artivista transfeminista integrante de Las Guapas en Manizales, Colombia, nos relata que gracias al audiovisual, especialmente al corto documental “Una telenovela de Guapas” y el proyecto de “NotiGuapas”, han podido mostrar que ellas no son solo “maricas y putas… plumas y lentejuelas” sino también presentadoras, reporteras, “personas inteligentes, con corazón y con alma”. Comenta que debido a la transfobia, cuando estaba en el colegio nunca se pudo centrar en sus estudios, debido a que siempre había un comentario, actitud o regaño, y ahora, aunque ha pasado el tiempo, ha vuelto a tener la oportunidad de cualificarse para mostrar por medio del audiovisual lo que es ella y sus compañeras de la Calle Las Guapas.

Jean, desde Costa Rica nos comparte que empezar a mostrar su cuerpo trans en sesiones fotográficas y también en acciones en el espacio público le ha dado mucha libertad. Su cuerpo ha cambiado y también se ha engordado a consecuencia de la hormonación con testosterona, verse “gordo” le producía inseguridad, hasta que durante la realización de un performance en el que estaba semidesnudo notó como dos hombres cisgénero con panza le veían, y comprendió que ellos se sentían de algún modo identificados “simplemente vieron aquí, un man gordo mostrando la pancita en la calle sin vergüenza, y se quedaron viendo que era la cosa, eso me hizo sentir muy bien”.

Fotografías de Ariela Muñoz, modelo Jean Matarrita

Gratitud

Este es el último conversatorio de la serie “Conectades a nuestras historias”, los cuales venimos realizando desde el mes de mayo de 2020, queremos agradecer a este y todos los bellos grupos que nos estuvieron acompañando durante estos 6 espacios creados con mucho amor e inspirados en las potentes historias que integran la videografía de Al Borde producciones, todas películas contadas con voz propia.

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